El reciclaje: pequeñas acciones para grandes cambios

El reciclaje se ha posicionado como uno de los grandes retos del siglo XXI para acabar con el exceso de residuos y contaminación. Un acto aparentemente sencillo puede cambiar el rumbo de todo el planeta. Foto: Agencia EFE

El reciclaje se ha posicionado como uno de los grandes retos del siglo XXI para acabar con el exceso de residuos y contaminación. Un acto aparentemente sencillo puede cambiar el rumbo de todo el planeta 

Desde 2005, cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial del Reciclaje, una idea impulsada por la Unesco con el fin de promover unos valores sostenibles basados en la reutilización y en la segunda vida para minimizar nuestra huella de carbono, reducir el exceso de residuos y, en general, construir un mundo más estable.

A pesar de que la organización no lo implantó como un día oficial al uso, como sí sucede con el Día Mundial de la Paz (21 de septiembre), su iniciativa fue la de marcar en la agenda educativa la promoción de unos valores necesarios para el nuevo siglo que hiciesen frente a la hiperproducción de los últimos años.

El reciclaje como solución a un problema estructural.

En su estudio "El reciclaje de plásticos, un reto para conseguir una economía circular", María José Valarezo Ulloa y Lázaro Ruiz Virgen (Universidad Nacional de Loja, Ecuador), explican que, en los últimos 10 años, se ha producido más plástico que en toda la historia de la humanidad, en especial en el plástico de un solo uso.

Además, ambos explican que, si esta demanda de plástico continúa, para el 2050 habremos superado las 35 mil toneladas de materiales como la fibra sintética, resina, poliéster… usados, principalmente, para la fabricación de envases, botellas y paquetes. El principal problema de este dato es que, a pesar de que para ese año se habrán reciclado también 6 mil toneladas, el doble se habrá incinerado, depositado en rellenos o directamente descartado al medio ambiente.

Según el informe Global Waste Management Outlook 2024 de la ONU, cada año generamos más de 2 mil millones de toneladas de residuos urbanos y predice que podrían crecer desde 2.1 en 2023 a 3.8 billones para 2050. También se explica que, de todos ellos, un 19 por ciento son reciclados para evitar que acaben en vertederos.

La Global Recycling Foundation, una organización sin fines de lucro creada en 2018 para promover la importancia del reciclaje a nivel mundial, defiende la economía circular como una solución propia de los gobiernos para hacer frente a los problemas futuros derivados del exceso de residuos. Este sistema, en contraposición al modelo lineal (tomar, fabricar y eliminar), busca reducir al mínimo los excedentes mediante la reparación, reutilización, reciclaje y rediseño de los excedentes de la producción industrial.

Algunos beneficios señalados por esta fundación internacional son la reducción de emisiones a la atmósfera, economizar la energía, reducir la cantidad de residuos en los vertederos y, en especial, el aumento del empleo. Según la Agencia de Protección Medioambiental, en Estados Unidos las tareas de reciclaje dan 757 mil puestos de trabajo y la Unión Europea calcula que si el 70 por ciento de excedente se reciclase, se podrían generar hasta medio millón en los países miembros.

Cómo hacer frente en el día a día

La base fundamental para afrontar este problema, como en la vida cotidiana, es la regla de las 3R: reutilizar, reducir y reciclar, tres métodos sencillos que se pueden aplicar con un poco de concienciación y dedicación diaria.

El objetivo de este día internacional no es solamente promover el reciclaje, sino también sus pasos previos. Reducir el uso de plásticos en nuestro entorno es lo más básico a la hora de hacer la compra o de conformar nuestro hogar.

Desde 2018, la asociación Greenpeace edita su Guía para la reducción de plásticos y puede leerse de manera gratuita desde su página web. Este manual tiene el objetivo de enseñar al ciudadano cómo hacer un consumo responsable en su vida cotidiana para minimizar los residuos y excedentes.

En ella explican que aproximadamente un 40 por ciento del plástico usado en la industria se emplea para envases de un solo uso y este es solo el inicio de un ciclo que no tiene fin: los fragmentos más pequeños o microplásticos se introducen en el cuerpo de las especies marinas y avanzan por la cadena alimentaria hasta nuestros platos.

Reutilizar es la consecuencia de usar materiales que puedan tener una segunda vida en nuestro hogar o, al menos, que puedan continuar funcionando el máximo tiempo posible sin que sean perjudiciales para nuestra salud. Y una vez abordadas estas dos primeras reglas, el reciclaje es la solución final cuando tenemos que deshacernos de los materiales usados. Aquí entran los contenedores de colores y la necesidad de contar con ellos en cada punto de basura en las ciudades y pueblos.

La educación del reciclaje

Cada vez son más las escuelas que implementan la enseñanza medioambiental y del reciclaje en sus aulas para concienciar a los alumnos desde una edad temprana. Según la editorial Vicens Vives, países como Finlandia usan métodos didácticos enfocados en una aplicación móvil llamada ‘Recycle Hero’ en la que los niños obtienen recompensas por tomar decisiones sostenibles durante el juego.

En Alemania se combina el uso de la inteligencia artificial en la labor del reciclaje para aprender alternativas y sistemas más eficientes a través de talleres que en muchas ocasiones se imparten en colaboración con empresas locales. Además, es uno de los países europeos que usa incentivos económicos en el reciclaje de materiales dentro de supermercados a través de contenedores específicos.

Por su parte, Japón utiliza programas en los que los alumnos utilizan el reciclaje dentro de las escuelas de manera diaria para aprender a separar los residuos en cinco categorías diferentes. A ello se le suman las visitas guiadas a centros locales de reciclaje para que puedan aprender desde pequeños el impacto de los residuos en el medio ambiente y cómo se puede solucionar.

La enseñanza y el poner a disposición del ciudadano una serie de guías, enseñanzas e incentivos para poder reciclar son la clave para pasar de una simple idea a todo un cambio. Muchas personas aún no están lo suficientemente concienciadas si no se conocen realmente los peligros del exceso de plásticos y materiales que acaban en mares y vertederos. Cualquier iniciativa en el día a día puede marcar un gran cambio para el futuro del planeta y propuestas como las del 17 de mayo ayudan a poner en relieve que, si existe la colaboración, también puede existir la evolución. 

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AE