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Acciones como reducir, separar y reciclar la basura pueden marcar una diferencia significativa y son un excelente hábito para adoptar este 2026
Con el inicio de un nuevo año también llegan los propósitos, retos y metas personales que muchas personas se plantean cumplir. Este periodo representa una oportunidad para incorporar hábitos sencillos que, además de generar beneficios individuales, contribuyan al cuidado del medio ambiente, como el manejo responsable e inteligente de los desechos.
De acuerdo con estimaciones, la cantidad de basura generada durante las fiestas de fin de año puede incrementarse hasta en un 30 por ciento. Este aumento se atribuye principalmente a la compra de artículos para la renovación del hogar, los regalos navideños y la realización de múltiples comidas y celebraciones propias de la temporada.
Ante este panorama, especialistas y organizaciones ambientales recomiendan adoptar medidas básicas para reducir el impacto ambiental de los residuos.
Una de las principales acciones es disminuir la generación de basura, evitando el uso de platos, vasos, cubiertos desechables, así como bolsas y envolturas de un solo uso.
Otra práctica fundamental es la separación de residuos. Clasificar los desechos orgánicos e inorgánicos, así como materiales como vidrio, cartón y papel, facilita su reciclaje y constituye el primer paso para una adecuada disposición de los residuos sólidos.
Asimismo, conocer la ubicación de los centros de reciclaje puede incentivar una cultura más sólida en esta materia. Materiales como PET, unicel, cartón y aluminio no solo pueden reciclarse, sino que también representan una fuente potencial de ingresos, lo que permite comprender que no todo lo que se desecha es basura.
La elaboración de composta casera se presenta como una alternativa eficiente para aprovechar los residuos orgánicos. Esta práctica requiere poco tiempo y puede derivar en otras actividades, como la creación de huertos urbanos, fomentando así la autosustentabilidad y el aprovechamiento responsable de los recursos.
La adopción de estas acciones desde el inicio del año puede marcar una diferencia significativa tanto en el ámbito personal como en el ambiental, contribuyendo a la reducción de residuos y al cuidado del entorno.
La pirotecnia afecta la calidad del aire y la salud
La temporada invernal es un periodo propicio para el incremento de la contaminación del aire. En este contexto, organizaciones ambientalistas y de protección animal han manifestado su preocupación por el aumento en el uso de pirotecnia durante la temporada invernal y festiva, ya que la exposición a los niveles elevados de gases, partículas y ruido generados por los fuegos artificiales impacta de manera directa en la salud de las personas y en el bienestar de los animales.
La quema de pirotecnia genera contaminación atmosférica y auditiva debido a la liberación de material particulado, fino y grueso, así como de metales pesados y gases de efecto invernadero, entre ellos dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno. Estas emisiones pueden provocar afectaciones como estrés, angustia, dificultad para respirar, aturdimiento, miedo y pérdida de control, tanto en personas como en animales.
Los artefactos pirotécnicos están compuestos por una mezcla de neutralizantes, oxidantes y aglomerantes, además de perclorato de sodio, utilizado como propulsor, y metales pesados responsables de los colores, así como aerosoles que generan la detonación. Al liberarse en el aire, estos compuestos producen monóxido de carbono y partículas PM2.5, las cuales pueden ser inhaladas y llegar hasta el fondo de los pulmones, ocasionando daños significativos a la salud.
Evitar el uso de pirotecnia en esta época es una acción preventiva para proteger la salud, el medio ambiente y mantener limpio el aire que se respira.