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El expresidente del Instituto Electoral de Querétaro, Efraín Mendoza, aseguró que la reforma electoral impulsada por el gobierno federal es necesaria para corregir deficiencias detectadas en procesos anteriores
La reforma electoral impulsada por el gobierno federal es necesaria para corregir deficiencias detectadas en procesos anteriores y no representa, por ahora, un intento de eliminar la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE), afirmó Efraín Mendoza Zaragoza, expresidente del Instituto Electoral de Querétaro.
En entrevista para “Códigoqro”, señaló que existen aspectos que deben revisarse en la legislación electoral, particularmente en materia de fiscalización de los partidos políticos, con el objetivo de cerrar el paso a recursos de procedencia ilícita y fortalecer la certeza y confianza ciudadana en los comicios.
Respecto a las críticas de la oposición, que han calificado la propuesta como una “Ley Maduro” orientada a un control total del sistema electoral, Mendoza Zaragoza consideró que se trata de posicionamientos basados en especulaciones, ya que hasta el momento no existe un proyecto formal de reforma que permita afirmar que se eliminará la autonomía del INE.
Explicó que el instituto es un órgano administrativo cuyas decisiones son revisables e impugnables ante tribunales electorales, por lo que no tiene la última palabra. Añadió que el Congreso siempre ha tenido la facultad de legislar sobre la vida interna de los organismos autónomos, sin que ello implique interferencia en sus resoluciones.
En cuanto a los legisladores plurinominales, el exconsejero sostuvo que no deben desaparecer, ya que garantizan la representación de las minorías, aunque anticipó que podrían reducirse en número y modificarse los mecanismos de asignación para evitar que las dirigencias partidistas concentren esas posiciones.
Finalmente, consideró indispensable recortar el gasto del INE y el financiamiento a los partidos políticos. Señaló que existe un doble financiamiento injustificado y que el presupuesto debe ajustarse a criterios de austeridad, priorizando la organización eficiente de los procesos electorales y la formación política de la ciudadanía.