La ciclista queretana Sofía Báez representó a México en los Juegos Panamericanos y ahora aspira a llegar a los Olímpicos de París 2024
“Al practicar el ciclismo BMX me siento libre. Me encanta saltar y sentir el aire y estar en el aire; el sentir cuando ya vas a bajar es como… no sé, es algo raro, no sé cómo explicarlo, pero ese sentimiento es lo más cercano a estar volando”, explica Sofía Báez, ciclista queretana que representó al país en los Juegos Panamericanos Santiago 2023.
Sofía practica el estilo freestyle del ciclismo BMX, modalidad en la que las piruetas y acrobacias son fundamentales, a diferencia del estilo de velocidad, en el que el objetivo final es llegar primero a la meta.
“Inicié a los 10 años. Un día agarré una bici, yo no sabía montar y, de repente, como a los cinco minutos ya sabía, creo que me gustó la velocidad que sentía. Después me enteré que mi papá antes hacía BMX, por lo que compartimos el gusto”.
El ciclismo BMX nació en 1960, en California, Estados Unidos, en gran medida gracias a la popularidad del motocross, por lo que jóvenes deseosos de practicar dicho deporte, pero sin los medios económicos, empezaron a imitar las carreras pero con bicicletas.
Oficialmente, las carreras BMX tuvieron lugar a principios de 1970, pero fue hasta 1981 cuando se fundó la Federación Internacional de BMX y el primer campeonato del mundo se realizó un año después. En 1983, se integró a la Unión Ciclista Internacional (UCI).
El freestyle se integró en 1985 con la aparición de las primeras bicicletas exclusivas para dicho fin, con la que los entusiastas comenzaron a hacer trucos en las calles y parques, consolidando dicho estilo al BMX. El deporte se integró a los Juegos Olímpicos en 2008, en Beijing.
“Conocí primero el freestyle, ya había visto una que otra carrera, pero me fui mucho por este estilo por la altura que tomaban, los trucos; en el ‘race’ es al revés: bajan y tratan de ir rápido para llegar a la meta. Aquí puedes hacer lo que tú quieras, que te sientas libre, por eso es freestyle”.
Una niña valiente
Hace seis años, Sofía fue parte de un video en el que invitó a los queretanos a unirse al ciclismo BMX en el parque Alcanfores, sobre el cual Báez señala: “Yo era superfeliz, porque me grabaron, me sentía famosa”.
Ahora, a la distancia y con competencias internacionales a cuestas y la mira de llegar a los Juegos Olímpicos, Sofía hace un retroceso: “Abrazo a esa niña, fue la más valiente, estaba empezando a montar y fue la que me dio esos pasos para llegar acá”.
Sobre si ha cambiado algo respecto a esa etapa, Báez menciona las lesiones, las cuales eran constantes en esa época y ahora dice: “Quizá mi cuerpo se acostumbró a las caídas”.
Era común para ella tener esguinces en los tobillos, manos, fracturas. “No sé si he agarrado más fuerza, pero siento que ya no me lesiono tan fácil, tengo más experiencia. Antes nunca imaginé que me pudiera subir a estas rampas”.
El deporte es de alto rendimiento y, como tal, exige a los deportistas estar siempre concentrados tanto física como mentalmente.
“Una vez pensé en dejarlo, en una competencia no podía saltar las rampas, me estresé horrible, dije: ‘Ya, hasta aquí llegué’. Fue un bloqueo en el que me daban mucho miedo las rampas, porque ya estaba comenzando a saltar y como que decía ‘esto no es para mí, pero he llegado hasta acá, voy a seguir y terminar’”.
Una bicicleta naranja
“Mi primer recuerdo con el BMX fue cuando compré mi primera bici, era naranja, pesadísima, además (en ese tiempo) mi hermano también hacia BMX; recuerdo salir de la tienda superfelices y llegar al parque de Candiles, había como un ‘bowl’ chiquito y a mí me daba miedo y era como de: ‘no, no quiero’, pero después de la primera vez que lo hice, me gustó”.
Su papá es otro de sus impulsores que siempre la ha apoyado y uno de sus entrenadores. Los trucos los realiza primero en el piso, haciendo giros del volante, para después pasar a la rampa y, una vez que se siente segura, “volar la rampa”.
La bicicleta para este deporte no es muy diferente de una normal, solo cambia el cuadro, dependiendo de la estatura del deportista, y las llantas son más gruesas.
“En las competencias las rampas son diferentes, nunca son iguales, pero tienen rampas básicas como la mesa, la espina, quarters y los transfers”, señala, y agrega que la competencia dura un minuto, en el que debe estar haciendo constantemente trucos, les restan puntos por bajar el pie o parar la bicicleta.
“Creo que es un deporte que no todos pueden hacer, lo mental es importante. Los trucos son 90 por ciento mentales, vencer ese miedo de hacerlos. Creo que tener una buena estabilidad mental, estar enfocado y creer en ti es algo muy importante para sacar un truco, además de la condición física, porque si haces un salto y ya estás cansado, no sirve, porque las rutinas son de un minuto”.
París 2024, a la vista
El siguiente objetivo para Sofía Báez, después de los Juegos Panamericanos, es llegar a los Olímpicos.
“Esa es mi más grande aspiración, no sé si podré ganar, pero sería lo más importante que haría en mi vida”.
Báez representó a México en los Panamericanos, en los que señala que las principales rivales a vencer son las estadounidenses y las chinas, aunque no descarta a las participantes de Chile, Argentina y Venezuela.
Sobre la competencia en México, expresa: “No sé si tenga competencia, porque, pues, sí veo muchas chicas que tienen buenos trucos, pero no tienen esa disciplina de hacerlo de forma profesional, de ser un atleta de alto rendimiento”.
Este año, la queretana ya no tiene más competencias y será hasta abril, en Costa Rica, cuando compita por puntos para París 2024.
Sofía se describe como una persona valiente: “Hay veces que digo: ‘No soy valiente’, porque no hice un truco, pero creo que sí lo soy, creo que confronto las cosas y no dejo que las cosas se me vayan. Siempre trato de hacer todas las cosas bien. Soy una chica apasionada a la que le gusta lo que hace, me gusta el deporte y soy una persona muy brillante; por brillante me refiero a que siento que tengo buena vibra, siento que ilumino, entonces, sí, me siento brillante”.